El culto al nudismo naturismo sigue ganando adeptos en nuestro país, en un lugar donde no existen las diferencias de ningún tipo, con códigos que se manejan de boca en boca, más efectivos que cualquier ley o reglamento escrito.
En Marzo se aprestan a recibir a los practicantes de esta forma de vida de toda la Región Sudamericana, para compartir la naturaleza de un modo distinto y con un respeto pocas veces observable en las playas que ellos denominan “textiles”, por el uso de trajes de baño, algunos de los cuales compiten muchas veces, con el estar desnudos completamente.
Por Escarlatanews
Desde un céntrico punto del gran Santiago, un variopinto grupo de diferentes edades, estratos sociales y actividades, se reúnen frente a un bus de turismo que sin distintivo especial, les aguarda para trasportarlos al único balneario nudista consolidado en el país.
El viaje de un poco más de dos horas hacia Playa Luna, es tranquilo y amenizado por las conversaciones de los ya regulares visitantes, animando a aquellos que por primera vez se han embarcado rumbo a la playa actualmente concesionada por René Rojas, promotor y pionero de la actividad nudista en Chile. Familias completas aperadas para un día de sol y mar, solo esperan que el tiempo, siempre sorprendente en la costa, les acompañe en la jornada.
Y es que Rojas se ha dedicado por completo a esta actividad, que comenzó a interesarle luego de visitar lugares de culto al nudismo en otras partes del globo, especialmente en Brasil, donde conoció las especiales normativas que rigen estos espacios, porque el nudismo al contrario de lo que pregonan sus detractores, no significa liberalismo y la temida derivación a una sexualidad enfermiza, con una forma de disfrutar la naturaleza que nada tiene que ver con lo anterior.
La llegada y posterior traslado a la ribera marítima es un trámite que se cumple con celeridad. Nadie quiere desaprovechar minuto alguno del día que se presenta, pese a que la vaguada costera enfría los rayos del sol, astro que insistentemente pugna por vencer la baja niebla, situación que a eso del medio día, termina por vencer el astro solar que se hace sentir en todo su esplendor.
Playa Luna se ve entonces plagada de quitasoles, cuerpos desnudos de toda clase de contexturas y edades corren hacia el agua, mientras que los principiantes tímidamente comienzan a unirse a las más de 300 personas que han llegado a esa hora al lugar. Porque el servicio de transporte no es privativo de la playa, la que puede ser disfrutada por cualquier persona que llegue al lugar, cuya finalidad sea estar desnudo frente a la naturaleza.
Las reglas del nudismo han sido tratadas de inculcar a los visitantes de la playa, algunos entendiendo las mismas, como una invasión a sus derechos: una conducta apropiada observable en cualquier balneario, la prohibición de tomar fotografías sin consentimiento de los fotografiados, el realizar actos de connotación sexual que puedan perturbar a grandes y chicos que también disfrutan del lugar y otras normativas que nada tienen que ver con el nudismo y que el administrador de toda playa debe velar por hacerlas cumplir: no acampar, puesto el lugar no posee agua potable ni baños, no beber alcohol y respetar las indicaciones del salvavidas; entre otras.

El culto del nudismo en nuestro país no es novedad. Parte de una corriente mundial, en Chile no posee un sustento legal claro. Sólo un fallo judicial contrario a la aplicación del artículo N° 373 del Código Penal –que habla de las ofensas a la moral y las buenas costumbres- artículo que desde el año 2008 se encuentra en trámite en el Parlamento, para ser derogado. El desarrollar la actividad nudista para aquellos cultores de esta forma de vida, se efectúa en el país en un lugar apartado donde no interfiere con el desarrollo normal de aquellos ajenos o contrarios a esta práctica. En otras palabras, quién llega a Playa Luna, debe hacer un recorrido especial apartado de las playas masivas y sabe perfectamente dónde y a qué va.
Las cosas se han ido consolidando para los nudistas en nuestro país, producto del respeto que abunda en el lugar y las prácticamente inexistentes situaciones donde la autoridad ha debido intervenir. Es así, como la primera semana de marzo, se efectuará en nuestro país y en esa playa, el IV Encuentro Regional de Naturismo, patrocinado por vez primera, por el Servicio Nacional de Turismo, lo que da cuenta de la seriedad que la organización liderada por René Rojas, ha logrado nacional e internacionalmente.

Ya cae la tarde en Playa Luna, y las vestimentas comienzan a cubrir los cuerpos tostados por el abundante sol que durante el día a coronado la zona. Desganados y resignados a tener que volver a la capital pero motivados y esperanzados a que llegue nuevamente el próximo fin de semana, los cultores del nudismo naturismo tras rastrear la playa en conjunto, para borrar todo desperdicio que ensucie el prácticamente impecable lugar, toman sus bolsos y quitasoles, enfilando hacia el bus que les llevará nuevamente de regreso al punto de partida, un poco mas tostados, con el alma plena y una sonrisa en agradecimiento a un maravilloso día de naturaleza.





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